Prostitutas de la montera prostitutas telefono

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Un hombre se acerca, cruzan dos frases y comienzan a andar separados hacia una pensión. Para subir, hay que llamar al telefonillo; arriba alguien abre sin preguntar. El trajín es continuo. Estas pensiones funcionan de dos de la tarde a siete de la madrugada. La Policía Municipal a veces pasa por la puerta, pero se limita a pedir la identificación a los que suben.

Los tres pisos los regentan ex prostitutas españolas y portuguesas que rondan la cincuentena. El de Caballero de Gracia lo trabajan entre cuatro mujeres. Es un piso viejo, con una estufa eléctrica y un televisor pequeño con un torero y una folclórica encima.

Las prostitutas de Montera cobran 25 euros por "un servicio completo". Alquilar la habitación cuesta cinco euros. No se separa de un ambientador con olor a rosas. Hay cola en el pasillo. Cada prostituta espera con su cliente mientras le acaricia los genitales.

Primero él, con prisas, y luego ella, bromeando con las compañeras que esperan su turno. Tina entra en la habitación y fumiga con su ambientador de rosas. Otras no lo hacen", cuenta con orgullo Raquel, que es portuguesa, y que ahora tiene un buen motivo para estar recelosa: En un cuaderno de espiral va haciendo cruces cada vez que sale una pareja de un cuarto.

Cada vez que entra una chica al piso, ella le entrega un montón de papel higiénico. Entre otras cosas, las mujeres se han comprometido a no captar clientes apoyadas en los escaparates, a no hacer ruido y a no ensuciar la calle.

Por ello, en numerosas ocasiones, han salido a la calle a manifestarse. Ellas sólo quieren que se las respete y que se las deje trabajar en unas condiciones dignas', explicó ayer Carmen Briz, portavoz de la asociación Hetaira-Agrupación Montera. Las meretrices ya han hablado con algunos vecinos y comerciantes para exponerles los puntos que han pactado con la intención de mejorar la convivencia en la zona.

Así se han comprometido a no apoyarse en los escaparates para captar clientes, a no hacer ruido, a no causar molestias a los vecinos y a no ensuciar la calle, entre otras medidas. Ante las protestas de los vecinos, la Delegación del Gobierno decidió incrementar hace dos meses la presencia policial en la zona.

Para Inés Sabanés, portavoz de IU en el Ayuntamiento, la actitud de las mujeres responde a 'la dejadez municipal en el tema de la prostitución, que no ha puesto ni los programas ni la mediación para solucionar el tema. Desde esa fecha, el foro sólo se ha convocado una vez. Patrocinio de las Heras, concejal socialista, también exigió la convocatoria del foro y la mediación del Ayuntamiento en el tema de la prostitución.

El Consistorio, de una vez, tiene que poner los medios para ayudar a las mujeres y recuperar el abandono que sufre la calle'.

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A principios de los años noventa, en esta zona se colocaban en busca de clientes prostitutas españolas, en su mayoría toxicómanas. En la espera, las prostitutas, jovencísimas, y sus clientes se comportan prostitutas en figueras prostitutas contacto si fuesen novios. Tras diversos golpes policiales en esa zona del centro, los agentes se habían percatado de que, desde hacía tiempo, una nueva mafia rumana estaba operando. Sus chulos son peligrosos", masculla. Patrocinio de las Heras, concejal socialista, también exigió la convocatoria del foro y la mediación del Ayuntamiento en el tema de la prostitución. Para evitar problemas, las madames de la calle de Jardines han contratado a Lucho, un ecuatoriano alto y fuerte, para que haga de guardia de seguridad. Y ni una palabra de dónde vivían.

Ante las protestas de los vecinos, la Delegación del Gobierno decidió incrementar hace dos meses la presencia policial en la zona. Para Inés Sabanés, portavoz de IU en el Ayuntamiento, la actitud de las mujeres responde a 'la dejadez municipal en el tema de la prostitución, que no ha puesto ni los programas ni la mediación para solucionar el tema.

Desde esa fecha, el foro sólo se ha convocado una vez. Patrocinio de las Heras, concejal socialista, también exigió la convocatoria del foro y la mediación del Ayuntamiento en el tema de la prostitución. El Consistorio, de una vez, tiene que poner los medios para ayudar a las mujeres y recuperar el abandono que sufre la calle'.

La calle de la Montera es, desde hace décadas, uno de los lugares preferidos por las meretrices para ejercer la prostitución en la capital. A principios de los años noventa, en esta zona se colocaban en busca de clientes prostitutas españolas, en su mayoría toxicómanas. Las meretrices españolas han desaparecido y han dado paso a prostitutas latinoamericanas, en su mayoría procedentes de Ecuador.

Estas mujeres ofrecen sus servicios en dos pisos de la cercana calle de los Jardines y en otro de Caballero de Gracia. Las meretrices contactan con los clientes en la calle y después los suben a estos inmuebles, donde tienen lugar los encuentros sexuales.

Primero él, con prisas, y luego ella, bromeando con las compañeras que esperan su turno. Tina entra en la habitación y fumiga con su ambientador de rosas.

Otras no lo hacen", cuenta con orgullo Raquel, que es portuguesa, y que ahora tiene un buen motivo para estar recelosa: En un cuaderno de espiral va haciendo cruces cada vez que sale una pareja de un cuarto. Cada vez que entra una chica al piso, ella le entrega un montón de papel higiénico. Luces rojas para dar ambiente. Son muchachas muy jóvenes. Lo ves, sabes que son muy jóvenes", asiente la dueña del piso. En la espera, las prostitutas, jovencísimas, y sus clientes se comportan como si fuesen novios.

Van cogidos de la mano y se hacen cariños. De las habitaciones salen gemidos y las paredes vibran como si fueran de papel. Luego llama con los nudillos para meter prisa a una pareja que ya ha sobrepasado el límite de los 15 minutos. Si viene alguien, le digo que estoy con unas amigas", justifica Mariana.

Una estratagema para eludir la presión policial puesta en marcha por el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. Gallardón emprendió en marzo de la operación "contra la esclavitud sexual" en la calle de la Montera Centro , a la vez que anunció que extendería la medida a otros barrios de Madrid donde también se ejerce la prostitución, como la cercana calle del Desengaño, la Casa de Campo y el distrito de Villaverde.

Para evitar problemas, las madames de la calle de Jardines han contratado a Lucho, un ecuatoriano alto y fuerte, para que haga de guardia de seguridad. Lucho lleva tres años en España y es un hombre de apariencia fiera. Con las rumanas es muy distinto.